viernes, 23 de septiembre de 2016

Claves de Trane para apostarle a edificios inteligentes





Si a alguien le dieran a elegir entre dos smartphones y cinco teléfonos fijos para fines laborales, ¿qué escogería?

Vayamos por partes: aunque cinco es, evidentemente, mayor que dos, cuánta diferencia hay entre las palabras smart y fijo. Veamos, el término smart o inteligente refiere a la capacidad de cumplir con más de una función y solventar más de una necesidad.

En el ejemplo del teléfono, cuando se habla de fines laborales, este dispositivo bien puede servir para hacer llamadas, como mensajero instantáneo, navegador de internet, buzón de correo, administrador de redes sociales, cámara fotográfica, de video, geolocalizador y cualquier otra función disponible en la tienda de aplicaciones.

Por otro lado, los cinco teléfonos fijos son muy importantes para hacer y recibir llamadas. Nada más. Para fines laborales, hace falta contratar un conmutador y, lo más importante, para cumplir su fin, necesitan que haya una persona sentada a un lado del aparato: quizá esto pueda suceder en un horario laboral promedio: de 9:00 a 18:00 horas.

A diferente escala, sucede lo mismo con los edificios. Una de las grandes tendencias a nivel mundial es la construcción de ciudades inteligentes, donde los sistemas de transporte, redes de comunicación, infraestructura, procesos y gobierno, entre otros aspectos, están conectados.

Desde cualquier ángulo que se mire, los edificios son el rostro de una ciudad. Es la primera impresión y, en muchos casos, las construcciones son los puntos de referencia de un lugar. Pero no se trata solamente de piezas arquitectónicas de alto nivel, se trata de edificios inteligentes.

Cómo gestionar edificios inteligentes

A diferencia de una construcción convencional, el diseño de un edificio inteligente incluye características automatizadas, que van desde el ahorro de energía y recursos naturales, hasta medidas de seguridad y comodidad de vanguardia. Es por eso que Jaime Jiménez, Director General de Trane, explica dos razones esenciales para sumarse a esta tendencia.

“El objetivo es fomentar una nueva cultura de toma de decisiones de dueños y administradores de edificios a partir del correcto estudio de los datos de consumo de energéticos de ocupación del inmueble y equipos de calefacción, ventilación y aire acondicionado”, afirma.

“Se trata de convertir los edificios en donde vivimos, trabajamos y aprendemos en espacios confiables, seguros, sanos, cómodos y eficientes. Logrando así mayor productividad y rentabilidad. Es necesario implementar cambios en la calidad de vida mediante la creación de ambientes confortables y sustentables”; agrega.

Si bien las grandes ciudades son las principales candidatas para fortalecer esta tendencia, el especialista señala que los beneficios de los edificios inteligentes son exactamente los mismos para cualquier región del país. Sólo por citar un par de datos, pone en la mesa los ejemplos de la Ciudad de México y Guadalajara, las dos urbes más pobladas del país.

En la Ciudad de México, existen aproximadamente 7 millones de metros cuadrados de edificios de oficinas; de estos, 3 millones son catalogados como B y C, es decir, no cuentan con el nivel de automatización o inteligencia. Los otros 4 millones corresponden a edificios A o A+, que tienen algún nivel de inteligencia en cuanto a automatización, seguridad o infraestructura.

Por otro lado, la ciudad de Guadalajara presenta una tasa de crecimiento demográfico de 1.7% anual, según el INEGI y ha sido seleccionada para albergar el desarrollo inteligente: Ciudad Creativa Digital, proyecto que otorgará una amplia serie de beneficios a nivel nacional y podrá materializar la construcción de un cluster de empresas creativas que impulsará el desarrollo del país y lo situará dentro de la economía mundial.

Sustentabilidad, eficiencia y ahorro

Hoy en día, casi el 40% de las facturas de electricidad de una empresa es por concepto de iluminación. Cifras de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) estiman que las mejores prácticas en el diseño de la envolvente y la iluminación de los edificios pueden ahorrar 40% del uso de energía de un edificio; en sentido inverso, las malas prácticas lo pueden aumentar 90% y la envolvente de un edificio le cuesta a quien lo usa hasta 100 pesos por cada metro cuadrado, al año. En México, esta dependencia cuenta con 29 Normas Oficiales Mexicanas (NOM) de eficiencia energética para materiales y equipos.

Las principales tendencias en este renglón están enfocadas en empezar esta mudanza en control de accesos, para garantizar la seguridad y flujo de personas que ingresan a un recinto: no sólo con opciones de tarjetas de entrada, sino para abrir puertas, activar servicios y ubicar a las personas.

También en materia de circuitos cerrados de televisión, a fin de monitorear en todo momento la actividad tanto al interior como al exterior de los edificios. Es importante destacar que hoy, las tecnologías permiten rastrear el movimiento y el calor. Todo en pro de mayor seguridad.

Por otro lado, los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado (HVAC) resultan indispensables para regular las temperaturas del lugar y ofrecer una atmósfera placentera a los ocupantes. No sólo por cuestiones de calor o frío sino por la circulación del oxígeno y redistribución de gases que pudieran resultar nocivos, principalmente cuando los inmuebles están en contacto con ambientes contaminados.

Es importante no olvidar los sistemas de iluminación, ya que la luz es fundamental para crear atmósferas adecuadas de acuerdo a las actividades que se realizarán en un edificio. En este sentido, los sensores que determinan los niveles de luz y de sonido son esenciales.

Por último, resulta imprescindible destacar que, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Edificios Inteligentes (IMEI), estas construcciones deben ser altamente flexibles y adaptables, es decir, capaces de relacionarse con los costos y cambios que requieran los residentes.

También deben ser estrictamente eficientes en el consumo energético; deben ser capaces de proveer un ambiente eco amigable, eficiente y seguro. En el caso de un edificio corporativo, por ejemplo, un edificio inteligente debe proveer las condiciones para maximizar la eficiencia y productividad del trabajo, principalmente en materia de confort.

Y en la gran mayoría de los casos, sus procesos deben ser completamente automatizados, de tal manera que la operación sea óptima y su administración sea práctica y efectiva.

En México, empresas como Trane se encuentran comprometidas con el cuidado del medio ambiente y brindan soluciones a la medida de cada empresa en materia de Aire Acondicionado y Calefacción, así como la oportunidad de convertir un espacio en un lugar sustentable y confortable.

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