viernes, 23 de septiembre de 2016

Reporte de SAS Apunta a que los Bancos Busquen el Equilibrio Entre Conveniencia y Seguridad



Acceso inmediato al crédito. Depósitos remotos móviles. Liquidar pagos rápidamente. Todo lo anterior son conveniencias que los bancos y proveedores de servicios financieros ofrecen a sus clientes para facilitarles el acceso rápido al dinero. Desafortunadamente, también le facilitan las cosas a los defraudadores.



Un estudio realizado conjuntamente por SAS y Javelin Strategy & Resarch titulado “Reporte de Amenazas Para los Canales Digitales 2016: Conveniencia Protegida”, revela que los canales digitales están abriendo puntos débiles inesperados para los bancos.




El Efecto EMV


El estándar EMV (Europay MasterCard), que se conoce también como la “tarjeta con microprocesador”, parece prevenir las amenazas para los puntos de venta y las tarjetas físicas. Cuando el Reino Unido y los países europeos introdujeron EMV hace más de diez años, el panorama digital era completamente distinto. Si bien EMV aún sigue disuadiendo a los criminales desde su lanzamiento en Estados Unidos, desde el punto de vista de los fraudes de tarjetas de crédito, el aumento de los canales digitales está permitiendo que surjan otros esquemas distintos a los de dichas tarjetas. Ahora, las aparentemente inagotables opciones digitales – que gozan de amplia popularidad entre los consumidores – abren rutas alternas para los defraudadores.





Para muestra, la proporción de cuentas bancarias que se abrieron de manera digital ha tenido un avance importante – de 49 por ciento en 2014 a 70 por ciento en 2015. De ahí que no sea una coincidencia el aumento simultáneo de los casos de fraude entre las nuevas cuentas – que duplican por mucho el número de víctimas que sufrió un fraude relacionado con sus nuevas cuentas de tarjeta de crédito en 2015 respecto a 2014.





A más billeteras móviles, más afluentes para el fraude


Lo que es seguro es que en los próximos años las billeteras móviles seguirán ganando popularidad. Se prevé que para el año 2019, los usuarios de este método de pago alcanzarán los 90 millones. Esta tendencia crea oportunidades atractivas para que los bancos capten y retengan a clientes al ofrecer billeteras y servicios móviles con sus propias marcas. En contraste, aquellas instituciones financieras que le saquen partido corren el riesgo de perder clientes ante sus competidores que serán percibidos como organizaciones que están a la vanguardia tecnológica.





Pero para los defraudadores el atractivo de todo lo anterior resulta igualmente poderoso. Por ejemplo, la capacidad de utilizar con mayor frecuencia un dispositivo móvil para realizar transacciones hace que el valor de un teléfono inteligente que haya sido robado se eleve en el mercado negro. También está “tomar el poder de la billetera” o “tomar el poder del dispositivo”, esto es, cuando una parte no autorizada inicia sesión en una cuenta financiera en una billetera móvil o instala una billetera ya existente en su propio dispositivo. Y debido a que ahora es el defraudador el que tiene el control de los canales de comunicación, resulta particularmente complicado recuperar el control de esa cuenta.





La desconexión entre el sentido de responsabilidad y de acción del consumidor


La encuesta apunta hacia una mayor consciencia entre los consumidores de la responsabilidad personal para proteger sus datos bancarios. Cerca del 46 por ciento de los participantes en la encuesta señalaron que asumen la mayor parte de la responsabilidad de prevenir el fraude, en tanto que sólo un 17 por ciento le dejó el peso de dicha responsabilidad a las instituciones financieras.





Pero a pesar de tener su propia responsabilidad, muchos clientes no logran protegerse siquiera usando los mecanismos más sencillos. Por ejemplo, menos de una tercera parte de los usuarios de teléfonos inteligentes utilizan un software antivirus o antimalwere en sus dispositivos. Apenas una cuarta parte de ellos cambian periódicamente sus contraseñas móviles.





Tres pasos para combatir el fraude


SAS ha identificado tres formas probadas a través de las cuales las instituciones financieras pueden buscar un equilibro entre los deseos de los clientes y brindar protección contra los fraudes:
Soluciones – Un enfoque en las inversiones de seguridad que más reditúen, como el reconocimiento de dispositivos, la geolocalización y la biométrica. Para los defraudadores éstas son sustancialmente más difíciles de interceptar o falsificar que las contraseñas únicas enviadas por SMS.
Analítica – Los conocimientos sobre los comportamientos, las transacciones y de las interacciones de los clientes son vitales para reducir los canales de fraude digital y disminuir los positivos falsos.
Personal – Ningún sistema de seguridad es efectivo sin el personal adecuadamente capacitado para operarlo. El personal de seguridad necesita estar al día con la innovación tecnológica, anticiparse a los nuevos esquemas de fraude y estar atentos a las necesidades de los clientes.


“La mayoría de los clientes quieren protegerse proactivamente contra los defraudadores. Con frecuencia los bancos creen que están haciendo todo para poder proteger a sus clientes”, asegura Ian Holmes, Director de Soluciones contra Fraudes Bancarios de SAS. “Pero un poco de ayuda se puede crear conciencia entre ellos. Los bancos que rompan las barreras entre los equipos que tratan directamente con los clientes y las operaciones de riesgo y fraudulentas tendrán el mayor beneficio. Así es cómo puede evitarse usar la tecnología sin la diligencia necesaria ni la educación adecuada”.





Para consultar más información, puede descargar el reporte completo: “Reporte de Amenazas Para los Canales Digitales 2016: Conveniencia Protegida”, y visitar la página web SAS Fraud and Security Intelligence.

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