viernes, 24 de febrero de 2017

Hablar de la nube: hoy y siempre



Escrito por: María Rosa Casillas


La nube es hoy, no sólo la solución a múltiples problemáticas empresariales, sino además la tendencia ‘reina’ en las estrategias de negocio gracias a su flexibilidad, adaptabilidad, escalabilidad y en la forma en que eficienta la monetización en las compañías y democratiza el acceso a la tecnología.

Con la acelerada transformación de las Tecnologías de la Información (TI), la nube se ha convertido en una herramienta para la supervivencia de las empresas de cualquier tamaño, debido en gran parte a que ayuda a crear nuevas soluciones, conectar aplicaciones, optimizar el recurso adecuado en el momento adecuado y responder así a las demandas del mercado.

Pero aún con todos los beneficios que tiene implementar una estrategia de nube, hay algunas empresas que están retrasando la decisión de adoptarla, poniendo en riesgo el quedarse atrás en una transformación digital que exige a gritos la competitividad.

El porcentaje de organizaciones en América Latina que ya utilizan servicios de nube va en franco crecimiento, en gran medida gracias a las bondades que la plataforma representa para los negocios: 66% de las organizaciones de la región ya usan o planean usar esta tecnología, de acuerdo con el reporte Don’t Get Left Behind. The Business Benefits of Achieving Greater Cloud Adoption de IDC, publicado en 2015.

Datos de IBM apuntan a que el 80% de las empresas de Fortune 500 usan la nube de IBM para correr sus negocios: la nube es el segmento con más rápido crecimiento del mercado, con una proyección del 33% de crecimiento para 2018.

De manera tradicional, a diferencia de los países que adoptan las nuevas tecnologías de forma inmediata, en nuestro país las estrategias de ir a la nube, sobre todo hablando de nube híbrida -aquella que conecta soluciones on premise con una nube pública-, recaen en un plan reactivo, es decir hasta que las empresas observan a su competencia revolucionar el mercado, ven las nuevas herramientas como propuesta de valor para ellos.

Una de las razones de que esto suceda es la ausencia de alguien que traduzca las ventajas de la nube híbrida en soluciones que sean “personalizadas” y adecuadas para cada industria y para cada organización.


La nube híbrida no es una transición, es un destino al que se debe llegar.

La nube híbrida no es una transición, es un destino al que se debe llegar y la manera de hacerlo es a través de desarrollos ágiles en ambientes listos para las compañías y la capacidad de utilizar tecnologías disruptivas. He aquí una de las fortalezas de la nube de IBM, apoyar a los nuevos ecosistemas para que aprovechen al máximo servidores a su medida, servicios que incluyen DevOps, Internet de las Cosas e incluso Inteligencia Artificial.

La nube llegó para quedarse y muestra de ello es la expectativa que hay sobre ella entre los ejecutivos de muchas compañías mexicanas. El informe de IDC citado demuestra que esta expectativa es positiva, principalmente en lo relacionado con la asignación de presupuesto (con un 58% de los encuestados), seguido por el aumento de ganancias (56%).

El número de beneficios no sólo económicos, sino de eficiencia y colaboración que se dan de manera natural con la nube, aumentan constantemente a medida que se adopta para nuevos procesos o herramientas; así los directores de TI están más preparados acortando la brecha entre el negocio y la tecnología, respondiendo a las expectativas de empleados y clientes de forma simultánea.

La nube nunca ha sido más importante y para las empresas será difícil sobrevivir si no logran integrarla en sus estrategias, para ello es necesario contar con un asesor experto en nube que tenga además la experiencia de la industria.

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