lunes, 24 de julio de 2017

El futuro de las redes ópticas definidas por software




Por Héctor Silva, CTO para Latinoamérica, Ciena

Hoy en día, las redes ópticas se despliegan primordialmente como redes estáticas y rígidas. Aunque se han tenido muchos avances en torno a facilitar el comportamiento óptico dinámico, la ‘capacidad al final de la vida útil’ de la red sigue desempeñándose con la mentalidad de tener un ‘patrón único para todos’. Aparte, se trata de ‘patrón único’ que se diseña con base en predicciones y meras suposiciones de las posibles condiciones en los peores escenarios. En un mundo tan dinámico, bajo demanda, como en el que vivimos hoy, esta modalidad de operación ya no es sustentable.

Este tipo de criterio genera ineficiencias considerables y pérdida de capital en las redes ópticas debido a la subutilización tanto de equipo, como de capacidad. Ahora bien, si un operador subestima la demanda, se arriesga a no llegar a ajustar las alzas de tráfico, lo que a su vez podría generar implementaciones complejas, extensas y mal planeadas.

A la fecha, los operadores en América Latina han estado limitados a esta modalidad operativa debido a que no han tenido información de la red en tiempo real, tampoco los analíticos, las herramientas de software o la visibilidad necesaria para hacer las cosas de otra forma. Necesitan implementar un tipo de estrategia que sea como de ‘configurar y olvidar’, simplemente porque resulta demasiado demandante y complejo hacer cambios a las longitudes de onda desplegadas de forma manual durante toda la vida útil de la red.

Ahora estamos entrando a una era completamente nueva, gracias a la introducción de plataformas definidas por software que permiten a las redes predecir y atender los retos de conectividad y capacidad según van surgiendo. Estas plataformas cambian la forma en que las redes ópticas se diseñan, operan y monetizan. Sacan provecho y utilizan el margen de sistema disponible – una variable cambiante a lo largo de la vida de la red – para obtener capacidad óptica bajo demanda, mejorar el alcance de un canal especifico o aumentar la disponibilidad del servicio.

La red autónoma, un rompecabezas con años de trabajo

Aunque este tipo de plataforma apenas ha surgido hasta ahora, el concepto de una red óptica programable y definida por software lleva años en preparación. De hecho, muchas de las innovaciones más importantes a nivel productos y tecnologías que hemos tenido en años recientes, han sido piezas de un rompecabezas dentro de estas soluciones más amplias.

Estos distintos elementos se pueden agrupar en dos categorías generales: hardware programable y software avanzado. El software abstrae la complejidad asociada con tecnologías avanzadas flexibles y con la ingeniería de enlaces ópticos, de tal forma que los operadores puedan implementar las tecnologías de última generación y utilizar sus redes de una manera mucho más dinámica.

Todos estos factores se combinan para simplificar drásticamente la manera en que se diseñan, construyen y operan las redes ópticas, y esto a su vez permite que los sistemas que son escalables, abiertos y programables, cumplan con las exigencias actuales de ancho de banda para ofrecer el rendimiento de servicio preciso en cualquier momento.

Consistencia para una región en transformación

Las capacidades anteriores ya son una exigencia en el entorno de hoy siempre cambiante y dinámico de hoy. Es imposible predecir el impacto que tendrán en la red aquellas aplicaciones que ni siquiera se han inventado, ni los miles de millones de dispositivos que faltan por conectar en nuestra región.

También es cierto que aún no podemos visualizar a cabalidad los patrones de tráfico que surgen de aplicaciones ya sean de realidad virtual o aumentada, como tampoco conocemos todas las implicaciones de una evolución hacia 5G, pero lo que bien es cierto en las redes actuales, es que la demanda por ancho de banda en cualquier localidad es dinámica y fluida, e irá transformándose a medida que nuevos dispositivos o aplicaciones vayan penetrando el mercado.

Otro factor fundamental en nuestra región son las distintas condiciones en que se encuentran las plantas de fibra, donde la modernización gradual de los tipos de fibras, las reparaciones constantes después de los cortes de fibra y las condiciones sumamente desafiantes agregan otra dimensión, y donde el software de avanzada y el hardware programable les dan a los operadores una gran ventaja para maximizar los recursos según las condiciones particulares de sus redes.



En lo que respecta a conectividad, América Latina está teniendo un rápido crecimiento y la red no solamente se debe escalar para el crecimiento masivo de capacidad, sino que también debe ser más ágil y programable para manejar la naturaleza impredecible en cuanto a las necesidades de tráfico. Los operadores deben mejorar su infraestructura hacia redes autónomas sin agregar nuevos costos. Al parecer, estamos empezando a ver cómo el rompecabezas va tomando forma.

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