jueves, 8 de diciembre de 2016

La baja en el gasto público en I+D y los riesgos proteccionistas pueden representar una amenaza para la innovación, declara la OCDE

De acuerdo con un nuevo informe de la OCDE, la baja en el financiamiento gubernamental de la investigación de ciencia y tecnología observada en varios países podría representar una amenaza para la innovación en una época en que los retos globales como el cambio climático y el envejecimiento de la población demandan soluciones.  

En la publicación OECD Science, Technology and Innovation Outlook 2016 (OCDE Perspectivas de Ciencia, Tecnología e Innovación 2016) se advierte que un retroceso en contra de la globalización y la migración en algunos países podría también convertirse en una causa de preocupación, dado que la innovación es impulsada cada vez más por la cooperación transfronteriza y la capacidad de científicos, estudiantes y empresarios para movilizarse y trabajar en diferentes países en lo que respecta a su carrera profesional.

Según el informe, el gasto en investigación y desarrollo del gobierno y las instituciones de educación superior en los países de la OCDE bajó en 2014, por primera vez desde que empezó a recabarse información al respecto en 1981. El gasto en I+D en laboratorios gubernamentales y de educación superior, la mayor parte del cual es sufragado por los gobiernos, comenzó a estabilizarse en 2010 después de tres décadas de crecimiento.

Un indicador separado, el gasto total en I+D realizado por los gobiernos —en gran parte asumido por entidades públicas, pero que también puede corresponder al sector privado financiado por subsidios públicos— está retrocediendo en muchos países, a medida que otras prioridades de políticas públicas como la salud, los servicios sociales y las pensiones estatales absorben un creciente porcentaje de los recursos públicos.

Datos respecto a la proporción de los presupuestos gubernamentales destinada a I+D para 2000 y 2015 muestran que, en tanto que países como Alemania, Japón y Corea gastan ahora más en I+D como porcentaje de su gasto total que en 2000, otros como Finlandia, Francia, Italia, España, el Reino Unido y Estados Unidos, han reducido sus programas de I+D. El gasto gubernamental total en I+D en la zona de la OCDE ha bajado desde 2009, después de la crisis financiera global.



“El crecimiento económico depende de la innovación, y esta será esencial para resolver las fuertes preocupaciones globales del siglo XXI, desde el envejecimiento y la demencia en la población hasta el cambio climático y la desigualdad”, comentó Andrew Wyckoff, Director de Ciencia, Tecnología e Innovación de la OCDE. “Mantener el financiamiento público de la I+D, la ciencia abierta y la movilidad internacional de los investigadores es absolutamente fundamental para el futuro de la innovación y para nuestro futuro en general.”

Según el informe, el financiamiento gubernamental de la I+D probablemente se estabilizará en los niveles actuales o bajará más dada la presión a la que están sometidas las finanzas públicas en muchos países y el lento crecimiento económico. La tendencia gubernamental a centrarse más en ofrecer incentivos fiscales para la I+D a empresas, que a financiar esta en universidades y laboratorios públicos también inclina la balanza hacia el sector privado. Esto puede significar que los fondos se asignen a área que cuentan con nuevos productos u ofrecen más probabilidad de obtener utilidades, que a una investigación focalizada de forma menos directa, que suele ser la fuente de innovaciones inesperadas. La I+D empresarial tiende a favorecer el desarrollo por encima de la investigación por sí sola.

Si bien realizan menos de 30% de la I+D total en la zona de  la OCDE, las universidades y los institutos de investigación pública llevan a cabo más de tres cuartos de la investigación básica. A menudo efectúan investigación a más largo plazo y con mayor riesgo, así como el tipo de proyectos que tienen más posibilidades de plasmarse en beneficios tangibles para la sociedad. La inteligencia artificial y la medicina personalizada son dos ejemplos de innovaciones que se lograron gracias a avances científicos y tecnológicos facilitados por la investigación pública.

Algunos aspectos clave del informe son los siguientes:

·        Más de un tercio de la investigación realizada en términos globales en el gobierno y las instituciones de educación superior se realiza en economías no pertenecientes a la OCDE. En 2014, China gastó cerca del doble en I+D pública que Japón. India, Rusia, el Taipéi chino, Irán y Argentina tienen algunos de los mayores sistemas públicos de ciencia del mundo.

·        En 2014, cinco países —Estados Unidos, China, Japón, Alemania e India— representaron 59% de la I+D pública global, en tanto que 25 países se ubicaron cerca de 90% del total. Este dominio de unos pocos refleja en parte su gran tamaño. En el futuro, las economías con crecimiento más rápido en población y en PIB, como las de África, pueden convertirse en jugadores más importantes.

·        En años recientes, las instituciones de beneficencia, fundaciones y filántropos se han dedicado a financiar cada vez más la investigación universitaria, sobre todo en el área de la salud, donde a menudo financian investigaciones sobre enfermedades raras o tropicales. Esto causará un impacto en las agendas futuras de investigación pública.

·        Actualmente, diferentes países tienen diferentes especializaciones: por ejemplo, la salud y la ciencia médica representan 24% del gasto público en I+D en Estados Unidos, 22% en el Reino Unido y 17% en Canadá, en tanto que la I+D en energía equivale a 19% del total en México, 11% en Japón y 9% en Corea. Las prioridades nacionales se están modificando y reflejan cada vez más los crecientes retos sociales mencionados, como el cambio climático y los asuntos demográficos.


Lea este informe, junto con 50 perfiles individuales de países y 40 perfiles de políticas públicas en:

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