lunes, 5 de diciembre de 2016

La transformación de la CDMX en una ciudad inteligente permitiría ahorros de hasta el 30% en energía: Schneider Electric



Actualmente las ciudades ocupan un 2% de la superficie terrestre y, de acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de las Naciones Unidas, el 70% de la población mundial será urbana en el 2050. Ante esta perspectiva la CDMX tiene el reto de transformarse en una ciudad inteligente para soportar la demanda de servicios, movilidad e instalaciones de sus casi 9 millones de habitantes.



El Plan de Desarrollo Urbano presentado por Miguel Ángel Mancera podría ser clave en la evolución de la CDMX en una capital latinoamericana pionera en proyectos ecológicos y de infraestructura para mejorar la economía, el desarrollo cultural, social y urbano. Cada día y con más frecuencia localidades como Bogotá, Buenos Aires, Santiago de Chile y Río de Janeiro se suman a esta tendencia.



De acuerdo a Schneider Electric, especialista global en gestión energética y automatización, si las estrategias gubernamentales son ejecutadas en tiempo y forma los capitalinos podrían vivir en una ciudad inteligente para obtener cuatro beneficios principales:



1. Ahorros de hasta el 30% en el consumo de energía. Los smart grids - redes inteligentes de distribución eléctrica - son una pieza crítica para lograr estas metas. En su búsqueda por la eficiencia, la ciudad del siglo XXI debe integrar tecnología inteligente: medidores con sistema de telemetría automática, iluminación pública eficiente, movilidad eléctrica, fuentes de energía renovable, sistemas de almacenamiento de energía y dispositivos que mejoren el conocimiento e información acerca del ahorro y el consumo energético.



“Si nos adherimos a esta tendencia, en un futuro no muy lejano en México los edificios y casas contarán sistemas solares en sus estructuras que permitirán, por ejemplo, recuperar energía del sol para el consumo de sus habitantes. La basura de los edificios será procesada ahí mismo y transformada en energía utilizable para los propios residentes. En un modelo urbano inteligente los ciudadanos pueden ser productores y consumidores de la energía que ellos mismos generan” comentó Ernesto López, Vicepresidente de la Unidad de Partner para Schneider Electric México.



2. Disminuciones de cerca del 20% en la pérdida de agua. Contar con un sistema adecuado de administración de agua permite identificar fugas, mejorar el transporte y la distribución, y medir el flujo de agua para reducir el consumo de energía. El manejo de este recurso puede integrase a los sistemas de gestión de edificios (BMS, por sus siglas en inglés) para tener una radiografía completa de los servicios que ocupan los habitantes y actuar de forma preventiva y no reactiva.



3. Reducción de hasta en un 20% el tiempo de viaje y las demoras en el tráfico. La innovación en temas de movilidad requerirá nuevas tecnologías como cámaras viales, sensores de tráfico, señales dinámicas y semáforos con controladores inteligentes. Para que estos sistemas operen de forma funcional es indispensable la colaboración de las distintas administraciones jurídicas y el desarrollo de una cultura vial entre los ciudadanos.



4. Disminución del 30% en la delincuencia en las calles. Mediante la instalación de sistemas capaces de operar eficientemente en cualquier tipo de aplicación, entorno y condiciones de iluminación, los organismos de seguridad podrán mejorar los tiempos de respuestas y reducir los índices de delincuencia con tecnologías como reconocimiento de placas, control de acceso, análisis de video, etc.

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