lunes, 25 de junio de 2018

Los tipos de nube principales en el cloud computing



El cloud computing se ha instaurado en todos los negocios de una manera globalizada y en los que todavía no ha entrado solo es cuestión de tiempo que lo haga. Los beneficios de la nube llevan a que todo tipo de empresas obtengan importantes mejoras y optimicen su rendimiento de forma satisfactoria. Pero para implementar este tipo de tecnología, primero es necesario conocer los tres tipos de cloud que podemos encontrar en el mercado:



● Pública

● Privada

● Híbrida



Nube pública



El principal aspecto diferenciador de la nube pública en contraposición a los demás tipos de nube, se encuentra en que en este caso los recursos se comparten entre distintos clientes. Esto no significa que existan riesgos o posibles filtraciones de seguridad, pero sí ayuda a crear un entorno conectado más óptimo para los proveedores. Empresas de la talla de Microsoft, Amazon o Google proporcionan este tipo de servicios con cifras de clientes millonarias a la vista de que cada vez hay más entidades y particulares que confían en las bondades de la nube pública. Se trata, por otro lado, de un buen punto de partida para cualquier tipo de negocio, en especial en los casos en los que la infraestructura necesario no es tan ambiciosa ni compleja como se pueda imaginar.



Nube privada



Los negocios que aspiran a hacer un uso mayor de la nube o que requieran por cualquiera de los motivos una infraestructura más íntima, pueden optar por la nube privada. Los negocios que se decanten por esta modalidad de nube disfrutarán de su gestión de forma independiente y única, lo que significa que podrán disponer de un mayor nivel de seguridad que trabajando con la nube pública (aunque esto no significa que la pública no sea segura). Algunos ejemplos de organizaciones que utilizan nube privada incluyen empresas relacionadas con el sector de la salud o instituciones financieras como bancos. En algunos casos, recurrir a una nube privada es un requisito para cumplir con la normativa vigente en ciertos campos, en especial en aquellos casos en los que se trata de instituciones públicas.



La estructura de la nube privada que contraten las empresas u organizaciones, no tiene porqué estar gestionada por la propia compañía, sino que este papel puede recaer en el proveedor o en agencias especializadas en este campo. En cualquier caso, siempre hay un gran control sobre todos los datos.



Nube híbrida



Como podéis imaginar, la nube híbrida realiza una combinación entre los dos tipos de nube que ya hemos mencionado. Pero no se trata de una mezcla de recursos sin más, sino que se representa en la forma de un entorno muy complejo que divide el almacenamiento de sus datos y archivos en los dos tipos de nube. Esto requiere más implicación por parte de las organizaciones, que tendrán que gestionar en todo momento cuáles de los datos se almacenan de forma privada y cuáles entran en el espacio contratado de la nube pública. Para muchos negocios la tónica habitual en este sentido pasa por almacenar la información corporativa en la nube privada y dejar que todos los datos vinculados a la actividad de usuarios y clientes queden en la nube pública. Siempre hay que recordar que en ambas opciones la seguridad está garantizada, pero planteándose en cada caso de una manera diferente.



Entender los distintos tipos de nube es un paso inicial y crucial a la hora de establecer una estrategia de cloud computing en cualquier negocio y adaptarlo al tipo que encaje mejor en cada caso. A diario son cada vez más las empresas que confían en la nube y la previsión es que sea un recurso que siga adelante fomentando un trabajo dinámico de grandes resultados.

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