La ciberseguridad como parte de la “nueva normalidad”





por Víctor Ruiz, fundador de SILIKN

Todavía hay cierta incertidumbre acerca de lo que significará “la nueva normalidad” y muchas personas se encuentran ahora tratando de conocer cómo es que podrán adaptarse a este nuevo entorno.

Desde la forma en la que operan los restaurantes, los cines hasta cómo se practican los deportes, la gente empieza a contemplar que la vida funcionará de manera muy diferente después de la pandemia. La gran pregunta en nuestro caso es ¿cómo será la nueva normalidad para el sector de ciberseguridad?

No solo se trata de equipar y preparar a la fuerza laboral para el trabajo remoto, sino que se deben crear políticas y entrenamientos para que los empleados estén seguros en cualquier lugar y en cualquier momento. Ya que alrededor del 75% de las empresas (de acuerdo con datos de un estudio realizado por la unidad de investigación de SILIKN), tiene previsto que alrededor del 62% de su fuerza laboral permanecerá bajo el esquema de home office, mientras que estima que un 38% de su personal sí regresará a las oficinas, esto creará una fuerza de trabajo híbrida para la mayoría de las organizaciones.

Según datos de una encuesta realizada por la empresa de ciberseguridad Check Point Software a más de 270 profesionales del sector de la tecnología y seguridad en todo el mundo, de cara a la nueva normalidad, las empresas apuestan por una postura de prevención de amenazas: el 79% de las compañías tiene como principal prioridad reforzar sus niveles de ciberseguridad y prevenir ciberataques, puesto que 3 de cada 4 expertos en ciberseguridad temen un aumento de amenazas como consecuencia de la nueva modalidad mixta de trabajo presencial y en remoto.

Por otro lado, un 51% señala que los ataques dirigidos a los endpoint en entornos domésticos es una gran preocupación, seguido por los ataques contra los dispositivos móviles de los empleados (33%).

Según datos de Check Point, el 65% de las empresas bloquea el acceso a la información corporativa que se produce desde equipos que no trabajaban dentro de la VPN corporativa. Sin embargo, todavía existe un amplio porcentaje de negocios (35%) que no han implementado este tipo de tácticas de seguridad, por lo que dejaban la puerta abierta para que los cibercriminales puedan lanzar campañas de ciberamenazas, entre las que destaca el phishing, muy utilizando la pandemia del COVID-19 como gancho (55%).

Otro aspecto a considerar es el hecho de que los empleados que trabajan desde casa exigen respeto por la privacidad de sus datos. En los últimos años, la privacidad se ha convertido en una preocupación global y la pandemia de coronavirus solo ha acelerado el movimiento de la privacidad a la categoría “crítica”.

Las tres preocupaciones principales son que los datos podrían usarse para un propósito no relacionado; que podrían compartirse sin permiso con terceros, y que los datos solo se conservarían un tiempo indefinido.

La mayor parte de la atención a la privacidad de los datos se ha prestado a los datos de los clientes, pero el movimiento de trabajo remoto se ha expandido para incluir a los empleados.

Por lo anterior, los desafíos de la nueva normalidad también presentan una oportunidad para que las empresas extiendan sus prácticas de seguridad y privacidad para cubrir una fuerza laboral ampliamente distribuida.

Esto más que un gasto es una inversión y representa — además de una ventaja competitiva—una apuesta para la protección futura de la compañía.


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